Toute va Bien de Godard presenta una visión crítica del sindicalismo a través de una huelga en una fábrica de salchichas. La película destaca cómo los sindicatos, aunque fundamentales en la lucha por los derechos de los trabajadores, enfrentan desafíos internos significativos. Se muestran no solo como entidades que luchan por los derechos de los trabajadores, sino también como organizaciones que, en ocasiones, se ven atrapadas en sus propias estructuras y limitaciones burocráticas.
La película ilustra varios conflictos que surgen dentro del sindicalismo, incluyendo la tensión entre los líderes sindicales y las bases trabajadoras. Se destaca cómo las aspiraciones revolucionarias y las demandas inmediatas a veces chocan, generando fricciones entre las diferentes facciones dentro del movimiento. Este retrato refleja una crítica más amplia hacia la cooptación de las luchas laborales por parte de estructuras que pueden volverse rígidas y menos efectivas. Personalmente, me gustó mucho el contexto en el que se inscribe la peli, el movimiento obrero después de Mayo del 68. Esto, junto con los elementos de docuficción, le agregan realismo a un problema que no tiene nada de ficticio.
La película incluye elementos de metacine y diálogo directo con el espectador, lo cual sirve para cuestionar la eficacia y el papel de los sindicatos en el contexto de un año como el 68.10/10
