De la sal de la tierra.

De la sal de la tierra.

por JESÚS ULISES AGUIRRE JIMÉNEZ -
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¿Uno siempre es racional?

"El ser humano se proclama racional; sin embargo, con demasiada frecuencia permite que sus prejuicios gobiernen aquello que su razón debería controlar."

Para mí, La sal de la tierra (1954) desarrolla esa contradicción intrínseca del ser humano. Digo esto porque, con la huelga de los trabajadores de la Empire Zinc Company, en Zinc Town, Nuevo México, la empresa comprende (quizá, pero el caso es que el hecho es así) que resulta más sencillo hacer que quienes producen la riqueza permanezcan divididos. En el filme, el origen étnico se convierte en un mecanismo de dominación: los trabajadores mexicoamericanos reciben un trato discriminatorio, desempeñan las labores más peligrosas y, sin embargo, perciben salarios más bajos y condiciones de seguridad inferiores a las de sus compañeros angloamericanos. De ahí que la huelga se sustente en exigir mejoras en estos últimos aspectos.

Ahora bien, en el filme, a mi modo de ver, es más que claro que el racismo funciona como un instrumento con el que se fractura la unidad obrera. Nuevamente, porque mientras algunos trabajadores son menoscabados en su dignidad, trabajo, condiciones y salarios, al otro sector ni siquiera le resulta relevante. De modo que la Empire Zinc Company establece un sistema que le permite debilitar la capacidad de negociación del sindicato, porque solo un sector de los trabajadores es revoltoso, demandante y está descontento, mientras el otro permanece (en su mayoría) inerte y tranquilo, sin unirse a sus iguales.

A ello se suma la intervención del gobierno, de la parte tangible del Estado. Se emiten órdenes judiciales que prohíben los piquetes, actúan la policía y los alguaciles y, en general, se mantiene el respaldo institucional a la empresa, preservando así el sistema u orden establecido. Y, por parte del movimiento, es importante observar el otro lado: el sentimentalismo y el sentido de comunidad. Cuando los mineros son impedidos legalmente de continuar los piquetes, las mujeres —encabezadas por Esperanza Quintero— continúan en su lugar y mantienen la movilización, orientando la lucha sindical hacia la igualdad dentro del sector y de la propia familia.

Quizá el mayor aporte de La sal de la tierra sea demostrar que las formas de dominación más eficaces, en ocasiones, no descansan en la fuerza o la violencia: "Un trabajador dividido por el odio racial representa una amenaza menor que un trabajador consciente de compartir una misma condición con sus compañeros".

Bibliografía.

Biberman, H. J. (Director). (1954). La sal de la tierra [Película]. Independent Productions Corporation. Recuperado de:

 el 15 de julio de 2026.

420 palabras