Ésta película visibiliza el conflicto entre las trabajadoras de la planta Ford en Dagenham y las estructuras de poder institucionalizadas en el mundo laboral británico de los años sesenta. Desde una visión politológica, puede interpretar como una crítica al déficit de representación de género dentro de las organizaciones sindicales y al carácter excluyente de los mecanismos tradicionales de negociación colectiva. A través de la huelga que es impulsada por las costureras, se revela cómo las mujeres, históricamente marginadas de la toma de decisiones, irrumpen en el espacio público laboral, no solo como fuerza de trabajo, sino como actoras políticas que logran influir en la agenda gubernamental.
La reflexión que me deja esta película, en términos de teoría política, tiene que ver con la capacidad del Estado para articular demandas sociales desde abajo y transformar el conflicto en política pública. Además, pone en evidencia que los derechos laborales no son concesiones del sistema, sino el resultado de procesos de movilización social sostenida.
