La piscicultura se
enfoca en el cultivo eficiente de los peces, lo que incluye el control de su
crecimiento y reproducción. Esta práctica se lleva a cabo en estanques
naturales o artificiales, donde se supervisa y regula la alimentación, la
multiplicación y el desarrollo de los peces, así como el funcionamiento y
mantenimiento de estos cuerpos de agua, en lugar de depender únicamente de los
procesos naturales.